10 Pasos para Acreditar un laboratorio desde cero

¿Tu laboratorio no está acreditado? Acelera la acreditación de tu laboratorio con nuestros Kits de Acreditación ISO/IEC 17025 e ISO 15189. Sin estrés y en tiempo récord.

Si estás leyendo esto, es probable que te encuentres en una de estas dos situaciones: o eres un valiente con aires de grandeza que quiere llevar su laboratorio al siguiente nivel, o tu jefe ha vuelto de un congreso con la «brillante» idea de que «hay que acreditarnos en la ISO 17025 (o la 15189)» para ayer.

 

Sea como sea, bienvenido al club. Llevo años en este cuento. He visto pasar versiones de normas, he sobrevivido a auditores que parecían salidos de una novela de la Inquisición y he visto caer imperios por culpa de una pipeta mal calibrada.

 

Acreditar un laboratorio desde cero no es un sprint; es una maratón a través de un campo de minas documental. Pero no te asustes, que para eso estoy yo aquí.

 

En esta guía, vamos a desglosar los 10 pasos críticos para que el Organismo Nacional de Acreditación no te devuelva tu solicitud con una risa burlona. Vamos a hablar de técnica, de gestión y de cómo no perder más cabello en el intento.

El Punto de Partida: ¿Por qué diablos nos queremos meter en esto?

Antes de que imprimas el primer procedimiento, aclaremos algo: certificar no es acreditar. Si crees que porque tienes la ISO 9001 ya tienes medio camino hecho, despierta. La 9001 dice que tienes orden; la ISO/IEC 17025 o la ISO 15189 dicen que eres técnicamente competente.

 

Es decir, que los resultados que salen de tu laboratorio son de verdad, no una estimación creativa.

 

La diferencia radica en la competencia técnica. Mientras que la 9001 se enfoca en que «haces lo que dices que haces», la acreditación exige que demuestres que lo haces con rigor científico, con trazabilidad metrológica y con un personal que sabe distinguir un error sistemático de uno aleatorio a tres kilómetros de distancia.

Paso 1: El diagnóstico de brechas (GAP Analysis) o «la cruda realidad»

El primer paso es mirarse al espejo y no engañarse. El Análisis de Brechas (GAP Analysis) es ese momento incómodo donde comparas lo que haces hoy con lo que exige la norma (ya sea la ISO/IEC 17025 o la ISO 15189).

 

Toma la norma, imprímela (sí, me gusta el papel para esto) y ve requisito por requisito.

 

 

  • ¿Tienes un sistema para controlar la temperatura del laboratorio? No, abrir la ventana no cuenta.
  • ¿Tus analistas tienen sus competencias evaluadas y registradas? «Lleva 10 años haciéndolo» no es una evidencia de competencia.
  • ¿Tus equipos tienen trazabilidad al SI?

Paso 2: El esqueleto documental (sin morir por exceso de papel)

Hace veinte años, para acreditarse necesitabas un «Manual de Calidad» del tamaño de una enciclopedia. Hoy, las normas han evolucionado. La ISO/IEC 17025:2017 (cláusula 8) y la ISO 15189:2022 (cláusula 8) te dan libertad, pero no te confundas: libertad no significa anarquía.

 

Necesitas una estructura de alto nivel:

 

  1. Políticas: Lo que quieres ser.
  2. Procedimientos (SOPs): Cómo lo haces.
  3. Instrucciones de trabajo: El detalle para que hasta el becario más despistado no rompa el cromatógrafo.
  4. Registros: La evidencia de que no estás mintiendo.

Paso 3: El factor humano: competencia vs. títulos colgados

Aquí es donde muchos fallan. Puedes tener un equipo lleno de doctores con tres postgrados, pero si no saben cómo realizar una verificación de método según la cláusula 6.2 de la ISO/IEC 17025, no tienes competencia técnica.

 

La norma es clara: debes autorizar al personal para tareas específicas. Esto implica:

 

  • Formación inicial.
  • Supervisión (la gran olvidada).
  • Evaluación periódica de la competencia.

 

Anécdota: Una vez vi a un gerente de calidad perder una acreditación porque su analista estrella, con 25 años de experiencia, no pudo explicar cómo calculaba el factor de dilución frente al auditor. La experiencia no se presupone, se demuestra y se registra.

Paso 4: Metrología y trazabilidad (el reino de la incertidumbre)

Si hay algo que separa a los niños de los adultos en el mundo de los laboratorios, es la trazabilidad metrológica. Según la ISO/IEC 17025:2017 (cláusula 6.5) y la ISO 15189:2022, todos tus resultados deben estar vinculados a un patrón nacional o internacional a través de una cadena ininterrumpida de calibraciones.

 

Y aquí entra mi tema favorito: el borrador de la ISO/DIS 10012 (que saldrá en 2026). Esta futura norma nos recuerda que la gestión de la medición no es solo mandar a calibrar el equipo una vez al año y guardar el certificado en un cajón.

 

Es confirmación metrológica. ¿Esa balanza que calibraste tiene el error y la incertidumbre adecuados para el ensayo que vas a hacer? Si no te has hecho esta pregunta, no estás haciendo metrología, estás haciendo turismo documental.

Paso 5: Validación y verificación de métodos (el corazón técnico)

Este es el paso donde los de «bata blanca» y los de «corbata» suelen pelearse. La cláusula 7.2 de las normas es el filtro definitivo.

 

  • Validación: Para métodos desarrollados por el laboratorio o métodos normalizados usados fuera de su alcance. Es decir, demostrar que el método sirve para lo que dices que sirve.
  • Verificación: Para métodos normalizados (ISO, ASTM, etc.). Es demostrar que tú, en tus condiciones y con tu personal, puedes alcanzar el desempeño que promete la norma.

La voz de la experiencia: No te compliques. Empieza por verificar métodos robustos antes de intentar validar tu propia técnica revolucionaria. Camina antes de correr.

Paso 6: El aseguramiento de la validez de los resultados: no es opcional, es tu seguro de vida

El aseguramiento de la validez de los resultados no es «eso que hacemos los viernes si tenemos tiempo». Es la evidencia diaria de que tu proceso está bajo control. La cláusula 7.7 (17025) y 7.3 (15189) exigen:

 

  1. Control Interno: Materiales de referencia, duplicados, cartas de control. Si el punto se sale de la línea, para el laboratorio. No sigas «a ver si se arregla solo».
  2. Ensayos de Aptitud (Proficiency Testing): Compararte con otros. Es la prueba de fuego. Si todos los laboratorios dicen que la muestra tiene 10 y tú dices que tiene 50, tienes un problema, y el auditor lo va a encontrar.

Paso 7: Gestión de riesgos: el arte de adivinar dónde va a explotar la bomba

Desde las actualizaciones de 2017 y 2022, el Enfoque basado en Riesgos (cláusula 8.5) impregna todo. Ya no basta con reaccionar; hay que prevenir.

 

Como consultor de la vieja escuela, al principio odié esto porque me parecía muy filosófico. Pero luego entendí su valor: se trata de identificar qué puede salir mal (que se vaya la luz, que se contamine la muestra, que el único analista que sabe usar el equipo se gane la lotería y se vaya) y tener un plan.

Paso 8: La auditoría interna: el simulacro de incendio antes del fuego real

La auditoría interna (cláusula 8.8) no es para quedar bien. Si tu auditoría interna no encuentra ninguna No Conformidad, felicidades: o tienes el laboratorio de la NASA, o tu auditor interno es un blando (o es tu cuñado).

 

Busca a alguien que no tenga miedo de decirte que tus registros son un desastre. Es preferible llorar en la auditoría interna que ser humillado por el organismo de acreditación.

Paso 9: La revisión por la dirección (no es una reunión de café)

Llegamos a la cláusula 8.9. Aquí es donde el Líder de Calidad se sienta con la Gerencia. Es el momento de mostrar números: ¿Cuántas quejas hubo? ¿Cómo salieron los interlaboratorios? ¿Necesitamos presupuesto para ese nuevo espectrofotómetro?

 

Si la Dirección ve la acreditación como un gasto y no como una inversión en competencia, tu sistema de gestión morirá de inanición en menos de un año.

Paso 10: La solicitud de acreditación y el «Día D»

Has sobrevivido a los nueve pasos anteriores. Tienes tus métodos verificados, tu personal formado, tus equipos trazables y tu sistema de gestión funcionando. Ahora, toca enviar la solicitud al Organismo de Acreditación.

 

El día de la auditoría externa:

  • Mantén la calma. Los auditores somos humanos (bueno, la mayoría).
  • No ofrezcas información que no te han pedido. Si te preguntan la hora, no expliques cómo se fabrica un reloj.
  • Ten el café listo. Mucho café.

Conclusión

 

Después de muchos años en esto, te diré una verdad dolorosa: lograr la acreditación es la parte fácil; mantenerla es lo difícil. El día que recibas el certificado, celebra. Abre una botella de lo que más te guste. Pero al día siguiente, vuelve al laboratorio, porque la mejora continua no descansa.

 

Acreditarse desde cero es un caos absoluto, pero es el caos que pone orden a la ciencia. Si sigues estos pasos con rigor y un toque de sano escepticismo, nos vemos en la lista de laboratorios acreditados.

Escrito por: Oscar Delgado
Director y Fundador de SGC - Lab

Última actualización

Ene 2, 2026

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